Cuando se dice que comemos por los ojos… no cabe duda de que es una frase muy cierta, así que espero que estéis todos salivando, jejejejejeje.
Este es el postre que preparé para el aniversario de bodas de mis padres, y como es una fecha tan especial, el postre no podía ser menos, así que el sábado-domingo me tomé el día de “descanso” y me puse a ello para sorprenderlos.
Es un postre… goloso, goloso, pero con una textura y una densidad maravillosa, con un saborcito a almendra… que para los adictos como yo, es difícil resistirse.
Aquí os dejo la receta, tal cual la he preparado, que como ya sabéis, es de pocas cantidades, ya que sólo los hago para el día, así que salen 3 moldecitos como el que veis en la foto.
Aterciopelados de almendra
2 yemas de huevo
200 ml. de nata 35% m.g.
1 hoja de gelatina
85 gr. de praliné de almendra
30 gr. de azúcar
Ralladura de naranja al gusto
Plancha de bizcocho
2 huevos
60 gr. de azúcar
60 gr. de harina
Praliné de almendra
100 gr. de almendra cruda con piel
100 gr. de azúcar
Decoración
Helados de mora y mango
Nueces de macadamia y avellanas
Pistachos
Elaboración
Comenzamos preparando la plancha de bizcocho. Se blanquean los huevos con el azúcar y se le añade la harina tamizada, con movimientos envolventes. Una vez que tenemos la mezcla bien homogénea, y el horno precalentado a 180ºC, lo metemos en el horno de 8 a 10 min.
Continuamos preparando el praliné, aunque también se puede comprar ya preparado, en este caso lo he preparado yo mismo, ya que por aquí, es muy difícil de conseguirlo.
En una sartén de fondo grueso, se ponen las almendras y el azúcar a fuego medio-suave hasta que se empiece a formar un caramelo rubio y sin dejar de remover, mezclamos todo bien para que las almendras se impregnen de todo el caramelo. Una vez esta listo, se pasa a un silpat o a un papel de horno y se deja enfriar por completo. CUIDADO con el caramelo que esta a muy alta temperatura y quema como un diablo.
Una vez frío, se rompe en pedacitos pequeños y se pasa por un trituradora, hasta que se forme una pasta densa pero líquida, que se consigue cuando las almendras sueltan el aceite, proceso que lleva un buen rato. Y una vez que tenéis la crema de praliné preparada la dejamos enfriar.
Para el bloque de almendra o el aterciopelado, ponemos a calentar 40 ml. de nata con la piel de naranja. Y el resto de la nata la montamos. Hidratamos la hoja de gelatina en agua fría y cuando la nata comience a hervir, apartamos y añadimos la gelatina. Removemos bien y se lo añadimos a la pasta de praliné que teníamos reservada y mezclamos bien.
Blanqueamos las yemas con el azúcar y una vez listas se lo añadimos a la preparación anterior. Removemos bien y añadimos la nata montada (no muy fuerte) a la mezcla y con movimientos envolventes, mezclamos hasta conseguir una crema homogénea.
En el molde que más nos guste, ponemos la base de bizcocho, yo he utilizado dos moldes redondos pequeñitos, de los que se usas para emplatar. Y encima, vertemos la crema que hemos preparado. Lo llevamos a la nevera y dejamos durante un par de horas, aunque de un día para otro es mucho mejor.
Ahora tenemos que preparar, las nueces y las avellanas caramelizadas. Para ello, ponemos en una sartén u olla pequeñita una buena cantidad de azúcar, y a fuego medio hacemos un caramelo oscurito. Con un palillo o brocheta de madera, pinchamos las avellanas y las nueces de macadamia para dejarlas bien clavadas y que no se nos caigan a la hora de caramelizarlas.
Cuando el caramelo esta en su punto, metemos el “culete” de la olla en un poco de agua fría, para que el caramelo endurezca un poco. Cuando el caramelo este un denso pero manejable, metemos los frutos secos, los bañamos bien y al sacarlos, el caramelo ira bajando por el fruto seco, hasta formar ese hilo de caramelo tan bonito. Para poder hacer varios, es recomendable tener algún soporte donde ir clavando los frutos secos, y así dejar que se vayan formando por sí solos.
Presentación
En un platito, ponemos el bloque de avellana y encima una nuez de macadamia caramelizada. Por otro lado, ponemos un poco de helado de mora y de mango. Y sobre los helados, un poco de pistacho bien machacado sobre ellos.
El contraste del dulzor del bloque de almendra, y el saborcillo un poco ácido de los helados, es maravilloso.
Y como digo siempre… ya sólo queda, abrir y cerrar la boca, al mismo tiempo que cerramos los ojitos, para intensificar todos los sabores que llegan a nuestro paladar.
Un besazo enomre a todos de corazón!!!





